Tlatelolco, el 68 Mexicano y José Revueltas

(Articulo publicado en http://www.laizquierdadiario.com y en Tribuna Socialista Nro.8, publicación del Movimiento de los Trabajadores Socialistas)

Este 2 de octubre se conmemora el 46 aniversario de la masacre de Tlatelolco. En la memoria de ese heroico movimiento estudiantil, resalta la figura de José Revueltas, quien fue un activo participante del movimiento, pasando por la clandestinidad y la cárcel.

José Revueltas fue uno de los intelectuales más destacados del siglo XX en México. Escritor, dramaturgo y guionista, se distinguió por su vocación militante, y por ser un crítico acérrimo del régimen político imperante, conocido como el priato.

zocalo68

Durante 3 décadas integró el Partido Comunista Mexicano, alineado con Stalin. En 1960 fue expulsado –por segunda y última ocasión– e inició una profunda crítica de esta organización, expresada en su obra Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, reconociendo posteriormente las aportaciones de corrientes opuestas al estalinismo, como el trotskismo.

El 68 mexicano y el internacionalismo

Antes del inicio del movimiento del 68 en México, Pepe Revueltas fue impactado por el Mayo frances. Organizó junto a grupos estudiantiles actos de solidaridad, y escribió una carta a los revolucionarios, a los obreros, estudiantes e intelectuales franceses, llamada “Prohibido prohibir la revolución”. Allí saludó las jornadas revolucionarias, las tomas de fábrica, y a quienes enfrentaron la política del Partido Comunista Francés.

Desde que, a fines de julio, la represión del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) encendió la mecha de la rebelión estudiantil, Revueltas llamó al movimiento “nuestra revolución de Mayo en México”. Lo inscribía en la oleada de movilizaciones obreras y estudiantiles que sacudieron durante más de un lustro el planeta, desde Argentina hasta Checoslovaquia.

Los estudiantes, avanzada del descontento obrero y popular

Fue participante activo del movimiento estudiantil-popular que, encabezado por el Consejo Nacional de Huelga (CNH), tomó las universidades durante más de 2 meses. Muchos testimonios dan cuenta de que Revueltas dormía –como cualquier activista– en Ciudad Universitaria, sobre un escritorio que le servía para elaborar escritos y proclamas, y debatía en asambleas y reuniones. Se sumó primero al Comité de Intelectuales, Escritores y Artistas, y luego se integró en pleno al Comité de Lucha de la Facutad de Filosofia y Letras.

Agudamente, vio la profundidad del movimiento desde sus inicios. Para él, la dura derrota de la huelga ferrocarrilera en 1959 mediatizó la acción de la clase obrera mexicana durante largos años. En esa situación surgió el movimiento del CNH, dos de cuyas demandas fueron la liberación de los presos obreros del ´59 y la derogación de los delitos de disolución social.

Como decía en “Un movimiento, una bandera, una revolución”, se mostraba que había un mar de fondo social, que rompía los marcos de la pura inquietud estudiantil: la lucha del CNH actuaba como un verdadero eco de ese descontento profundo.

Sobre ese terreno surgieron las consignas revolucionarias, las banderas con las imagenes de referentes como Trotsky o el Che Guevara, una efervescencia radicalizada que no podía atribuirse sólo a los pequeños grupos de izquierda. Revueltas veía que ante la dificultad de la clase obrera para salir a luchar, los estudiantes ocupaban el centro de la escena y representaban el sentir del movimiento obrero y popular.

La autoorganización estudiantil

Otro aspecto que él destacó fue la forma de organización, desde las bases, que asumió el movimiento. Vio en los métodos asamblearios de discusión y decisión, en la representación basada en delegados y en las brigadas políticas que el CNH lanzó a colonias y fábricas, nuevas formas de organización, democráticas, que podían convertirse en organismos de masas del estudiantado, opuestas a las viejas federaciones universitarias vinculadas al partido de gobierno.

La reivindicación de los mecanismos de decisión y de la organización encabezada por el CNH, la vinculaba a la idea de avanzar en lo que llamaba la “autogestión académica”. Éste era un proyecto de educación crítica y funcionamiento democrático de la universidad, opuesto a las tradicionales formas verticales de gobierno y de enseñanza.

Revueltas intentó proponer una orientación para el movimiento en sus distintas fases, concentrada hoy en su libro “México 68, Juventud y Revolución”. Le daba mucha importancia a impulsar la creación –basándose en que distintas organizaciones obreras apoyaban al movimiento–, de un Consejo Nacional Obrero de Lucha que se articulase con la organización estudiantil. Desde los inicios del movimiento, y especialmente durante septiembre, sectores de la clase obrera se solidarizaron con los estudiantes.

Coherente con su formación marxista, siempre consideró que los trabajadores eran el actor fundamental de la transformación revolucionaria de la sociedad capitalista y que a los mismos debían ligarse los estudiantes en lucha.

Aunque Revueltas no participaba de ningun agrupamiento existente, no dejó de buscar la formación de una nueva organización revolucionaria, alternativa a los grupos estalinistas. Participó de las reuniones para constituir un Movimiento Comunista Independiente, y mantuvo estrecha relación con quienes formarían el Grupo Comunista Internacionalista, el cual se reivindicaba como trotskista.

Después de la ocupación de Ciudad Universitaria el 18 de septiembre, Revueltas se refugió en casas de activistas, clandestino, donde lo sorprendió la masacre del 2 de octubre.

El 15 de noviembre, dio una conferencia en la universidad y al final de la misma escapó de sus perseguidores cambiando varias veces de vehículo. El día siguiente fue detenido en la casa donde se escondía, y secuestrado durante 3 dias por la Policía Judicial Federal.

Aunque avizoraba la tortura o la ejecución sumaria, finalmente fue llevado a la cárcel de Lecumberri, donde estaban ya muchos integrantes del CNH, bajo los cargos de invitación a la rebelión y sedición, entre otros.

Su actividad política continuó durante su encierro. En mayo de 1971, dejó la carcel, libre bajo protesta. Cuando falleció, el 14 de abril de 1976, Revueltas aún estaba sentenciado por el régimen del PRI, que amenazaba con volver a encarcelarlo.

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