Entre movilizaciones de masas, se profundiza la crisis nacional

24/10/2014
La crisis política nacional impulsada por la amplia indignación popular que emergió contra la desaparición de 43 estudiantes normalistas, lejos de cesar, se ahonda. Cientos de miles en las calles de México son la expresión más patente de ello.

A los ojos de millones, se hace evidente la enorme descomposición del estado, los vínculos entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) –que vienen de votar las reformas estructurales que sólo benefician a los capitales nacionales y extranjeros– y el narcotráfico. Incluso están implicados candidatos y dirigentes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido de Andrés Manuel López Obrador. En ese contexto, se dio el Día de Acción Global por Ayotzinapa, que fue una masiva demostración de la indignación y el descontento existente.

Este 22 de octubre se convirtió en la acción más multitudinaria desde que inició el movimiento democrático que está cimbrando México desde sus cimientos y que ya tiene un carácter de masas.

 

Emerge el México profundo

En la ciudad de México, más de 100,000 personas según distintos cálculos, entre jóvenes, estudiantes, sectores populares y trabajadores marcharon, en una verdadera marea humana, con consignas contra el gobernador de Guerrero (Aguirre) y contra Peña Nieto, entre otras.

Decenas de miles de estudiantes organizados en contingentes y provenientes de numerosas escuelas y facultades, muchos de los cuales venían directamente de la segunda jornada de paros de 48 horas en sus establecimientos, participaron en la movilización. En las calles se veían familias completas, en los contingentes estudiantiles cientos de padres de familia acompañando a sus hijos, junto a profesores, intelectuales y amas de casa.

La movilización fue del Ángel de la Independencia hasta el Zócalo –plaza central de la Ciudad de México– y cuando la vanguardia estaba llegando, los últimos contingentes apenas habían partido.

En el templete ubicado en el Zócalo los padres de los normalistas desaparecidos –que encabezaron la movilización– le dieron un ultimátum al gobierno: “Dos días, sino, que se atengan a las consecuencias”.

Como en muchas asambleas y movilizaciones, se pasó lista a los 43 desaparecidos, mientras los manifestantes respondían “presentación” a cada nombre. El clamor popular de “Vivos se los llevaron, vivos los queremos” y “Ahora, ahora se hace indispensable, presentación con vida y castigo a los culpables” fueron algunas de las consignas en el Zócalo.

Mientras tanto, en muchas ciudades del país se realizaron multitudinarias manifestaciones expresando la indignación y bronca que emerge del México bronco y profundo.

Muchas pancartas denunciaban la complicidad del PRI-PAN-PRD con el narco. Los miles en las calles muestran que se abre en México un proceso profundo de politización en amplios sectores de la población.

Más de doce años de “alternancia”, plagados de agravios contra las libertades democráticas están en la base de este movimiento impulsado por la masacre abominable y la desaparición de los normalistas, reconocidos luchadores sociales.

Una crisis nacional que no cesa

En el Senado, el PRI y el PAN exigieron la renuncia del gobernador de Guerrero, lo cual habían planteado el día de ayer senadores del PRD. En tanto que la próxima semana se discutirá la “desaparición de poderes” en el estado. Mientras unos y otros se atacan mutuamente, todos tratan de buscar una salida para encauzar la indignación popular.

El movimiento democrático tiene por delante el peligro de las trampas y maniobras que las instituciones y estos partidos patronales intentarán para frenar su desarrollo.

Hoy los principales representantes y analistas políticos al servicio del régimen político, discuten las alternativas que el gobierno tiene por delante para contener una situación que profundiza el desprestigio de las instituciones y los partidos.

Y es que, de persistir la movilización, pueden entrar a escena nuevos sectores de la población, y en particular, los trabajadores la mayoría de cuyas organizaciones venían ausentes.

El día de hoy, el secretario general de una de las principales centrales sindicales del país, la Unión Nacional de Trabajadores y Secretario General del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, Francisco Hernández Juárez, anunció que junto a otras organizaciones el próximo martes realizarán una movilización en solidaridad con los normalistas. Y mencionó la convocatoria a un paro nacional, aunque sin precisar la fecha del mismo.

Pero para que esto se haga realidad las bases de esos sindicatos deben votarle a sus dirigentes –que en los últimos años han colaborado con el gobierno y los empresarios como Carlos Slim, dueño de Teléfonos de México y poseedor de una de las mayores fortunas del mundo– la organización concreta de estas medidas de lucha.

En esta situación, Sandra Romero y Sergio Moissen, referentes del Movimiento de Trabajadores Socialistas –que participó con un nutrido contingente en la movilización– plantearon que “Hay que impulsar un gran movimiento nacional en las calles que no cese hasta lograr la aparición de nuestros compañeros, en la perspectiva de enfrentar hasta el final, por echar abajo a las instituciones de esta democracia barbara del PRI, PAN y PRD. En ese camino, les proponemos a los miles que están en las calles, que luchemos por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Una Asamblea con representantes electos por voto universal y sin ninguna restricción para las organizaciones obreras y populares, donde se discutan las grandes demandas de la población: como la lucha contra la represión y la militarización, la ruptura con el imperialismo y el conjunto de las reivindicaciones de la clase trabajadora y la juventud.”

Asimismo, que esta Asamblea “no vendrá de los partidos del Congreso: será con la movilización revolucionaria, para lo cual es fundamental que la clase trabajadora encabece la lucha y que desarrolle sus organismos de democracia directa. Por lo cual llamamos a los sindicatos a que le pongan fecha a un gran paro nacional contra esta democracia bárbara del PRI-PAN-PRD y en solidaridad con los normalistas.”

Publicado en http://www.izquierdadiario.com

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